miércoles, 29 de julio de 2015

 La luna se teñía de sangre color carmesí,
 color que me recordó a tus labios cuando apenas los conocí,
 y culpable de tan impuros actos que me vi cometer,
jure amada mía que contigo mi alma iba a desaparecer.

 No te mate por celos ni venganza y mucho menos por rechazo,
 mi sueño era amor eterno junto a un ángel en mi regazo.
 Ahora destinados ambos estamos a un amor infinito, 
el cual es concebido por el sollozo de tus gritos.

 Calma amor mio, no te alteres ni enloquezcas, 
que me duele mas a mi matarte a que mi vida desaparezca.
 Tranquila amada miá, ves como ya no duele?
 Espero en el infierno a alguien que nos consuele. 

Tus pulmones ya no respiran y tu piel se hace cada vez mas blanca,
¿Así me veré yo cuando vivir ya no me plazca? 
Ahora mi turno llega para terminar con la profesía:
 Hundo la daga en mi pecho, terminando así esta poesía.

viernes, 20 de marzo de 2015

La maestra que nada sabía


Exige respeto sin darlo
Queriendo mandar, torturando
Rompiendo en pedazos mi mente
Y en el cielo la luna creciente
Queriendo imponerse gozando
Con silencios que cortan mientras yo me desangro

El frío de sus palabras me congela

Pues mientra mas habla, mas anhela
Tener la razón sin tenerla
Terminar cada problema en una guerra
Queriendo enseñar desconfiando
Queriendo estar presente y faltando

Cree estar fundida en pensamientos

Sabios o no, que duelen mucho es algo cierto
Sola por la sed de poder se consume 
Matando personalidades y aun así quedando impune
Queriendo enseñar el ejemplo sin ella practicarlo
Y fundiéndose en hipocresía sin intenciones de arreglarlo