martes, 9 de septiembre de 2014

Hablemos del amor, como personas que no saben nada y a la vez sienten todo, como ignorantes de sueños ya estudiados, como espectadores de algo invisible, esperando ansiosos a ver algo que solo se puede sentir:
Podríamos tomar al amor como una droga, una de las más peligrosas si me permiten decirlo, que ingerimos a veces sin darnos cuenta a lo largo de toda nuestra vida, al ingerirla sentimos simplemente perfección, felicidad, vida, pero al salir nos encontramos con toda la depresión y soledad que sentimos no mucho antes de empezar a consumir el amor. El abismo de la afinidad nos envuelve de noche mientras en el día intentamos disfrazar nuestros sentimientos, procurando tener cuidado de que nadie note de nuestro consumo y olvidando que seguramente a los ajenos les pasaría igual. Supongo que el amor es la droga que todos probamos tarde o temprano, te encuentra, entras, te consume y sales, a veces mejor de lo que entraste y a veces peor de lo que imaginabas, pero siempre dejando ese gusto a magia en nuestro paladar... Tal vez eso es lo que nos hace querer más, la magia que se sentía en la euforia del momento, la concentración plena de felicidad en una gota de amor... No sé si estoy en lo correcto, tampoco puedo darme de experimentada, solo doy la perspectiva que simplemente veo, yo, una adicta al amor.- 

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